¡Hola a todos! En esta entrada se
hablará de las sesiones a cargo de Amparo Alcalá, psicóloga y coordinadora del
máster de Atención Temprana de la Fundación ICSE. Amparo nos acercó a un tema
muy importante dentro de las enfermedades poco frecuentes, especialmente cuando
se trata de niños: la atención temprana.
La atención temprana es el
conjunto de actuaciones dirigidas a la población infantil desde su nacimiento
hasta los 6 años, a la familia y al entorno. Es decir, se trata de seguir la
evolución del desarrollo evolutivo de un niño durante sus primeros años de
vida, y si este desarrollo no se corresponde con lo esperado para su edad,
intervenir. Los objetivos de la atención temprana son prevenir, detectar de
forma precoz la aparición de cualquier anomalía en el desarrollo, y potenciar
capacidades.
Al trabajar en atención temprana
con niños afectados con alguna enfermedad poco frecuente podremos encontrarnos
con que no sabremos cuál será su evolución a largo plazo, por lo que Amparo nos
aconsejó ajustar la programación a sus características específicas.
Aprendimos también el protocolo
de derivación tanto durante el embarazo como una vez nacido el niño. En
relación al nacimiento del niño, resaltaría que hay niños que no tienen retraso
en el desarrollo, pero bien por riesgo social o lentitud de crecimiento reciben
atención temprana.
La atención temprana se
estructura en tres niveles:
- Actuaciones primarias: orientadas a población
con intención de reproducción, control de embarazo, diagnóstico fetal,
detección de riesgo psicosocial y ambiental, etc.
- Prevención secundaria: asistencia neonatal,
seguimiento y atención integral de niños con riesgos de alteraciones del
desarrollo.
- Prevención terciaria: programas de intervención.
Estos servicios se llevan a cabo
en Centros de Desarrollo Infantil y Atención Temprana (CDIAT), en los servicios
sanitarios, sociales y educativos. Han de ser proporcionados por un equipo
multidisciplinar capaz de atender a todas las necesidades del niño, compuesto
por psicólogos, terapeutas de estimulación, logopedas, fisioterapeutas,
terapeutas ocupacionales y trabajadores sociales.
Con respecto a la intervención, se
interviene con el niño, con la familia y con el entorno.
Niño: Se busca potenciar su capacidad de desarrollo y bienestar, así como su
integración y autonomía personal. Desde la atención temprana se le dan al niño
estrategias y apoyos para que continúe con su desarrollo de la forma más
normalizada posible, aceptando sus dificultades. Dentro de este ámbito es
importante adaptar los medios a las dificultades y necesidades del niño con el
fin de integrarlo, así como enseñarle a solucionar sus problemas y trabajar la
responsabilidad.
Entorno: Esta intervención ha de ser global, sistemática y secuencial, partiendo siempre
del contexto natural del niño, tratando de adaptarlo a sus necesidades.
Familia: A la hora de trabajar con la familia, los principales objetivos son
proporcionarles información, trabajar las primeras reacciones ante la noticia y
proporcionarles apoyo psicológico, ayudando a establecer relaciones de interacción
adecuadas con el niño. En caso de dudas o ante la aparición de nuevas
dificultades, será el personal de referencia en el equipo de atención temprana el
encargado de asesorar a la familia. En su intervención, destacarían los
siguientes aspectos:
- el shock ante la noticia, así como su posterior
toma de conciencia y los problemas psicosociales derivados de ésta, por lo que
se trabajaría buscando siempre la aceptación.
- Preocupación acerca de la conducta que presentan
los niños, en la que intervienen factores biopsicosociales.
Además, durante las sesiones no
fue todo teoría, aprendimos algunas nociones acerca de la aplicación de las escalas
de Desarrollo de Brunet-Lezine y McCarthy, y para finalizar, realizamos un
role-playing de cómo sería una primera sesión en una escuela de padres.
Y con estas dos sesiones,
finalizamos las clases antes de verano. ¡Qué tengáis un buen verano!