lunes, 13 de abril de 2015

Hospitalización Infantil

En la sesión del Jueves 9 de Abril pudimos contar con Montserrat Gómez de Terreros Guardiola, que nos estuvo hablando sobre la hospitalización infantil.

Ir a un hospital supone un hecho estresante para muchas personas, cuando a ésto se le suma una hospitalización, encontramos que a casi todos nos supondría un estrés por la simple ruptura con nuestra vida cotidiana.

En el caso de los niños, al contar con menos herramientas para hacer frente a una hospitalización, éste proceso puede llegar a ser mucho más estresante que en los adultos. Llegando a ver la hospitalización como una separación forzosa, lo que les generará un gran estrés.

La historia de la hospitalización infantil tiene corta vida, no más de 200 años, en los que se ha avanzado mucho para que los niños se encuentre en las mejores condiciones y para que el paso por este proceso sea lo menos estresante posible. Para ello se han de reducir al mínimo los factores que producen estrés en un entorno hospitalario, y se han de conocer las variables que tienen influencia en la adaptación del niño al hospital, así como las reacciones comunes al estrés que suelen experimentar.



Los padres son fundamentales a la hora de interpretar el niño su estancia en el hospital, pues muchas veces los niños expresan con su comportamiento como se sienten sus padres. Para los padres, la hospitalización de un hijo también se trata de una experiencia estresante. Por ello es importante el trabajo con ellos, es importante ayudarles a obtener herramientas para afrontar la experiencia, y recursos para hacer lo menos estresante esta experiencia. Los padres, muchas veces, necesitan orientación y preparación sobre qué hay que hacer antes, durante y después de la hospitalización. Por ello es importante darles información, pero sobre todo, fomentar la comunicación con los profesionales sanitarios.

Existen muchas iniciativas orientadas a mejorar la estancia de los niños y padres en los hospitales. Durante la clase fuimos conscientes de la cantidad de pequeñas cosas que se pueden hacer para mejorar la hospitalización infantil, y vimos como se puede intervenir desde muchas perspectivas diferentes (en las infraestructuras, en los procedimientos, en las relaciones pacientes-familiares-profesionales....), siendo lo importante conseguir reducir el estrés que se genera en estas situaciones. Para ello, para saber si se está yendo por el camino adecuado cuando se interviene, es importante no dejar de lado la evaluación, tanto antes de la intervención como después.

Los psicólogos, como profesionales sanitarios podemos aportar mucho en el ámbito de la hospitalización infantil, desde el diseño y aplicación de técnicas psicológicas, orientación y preparación familiar, pasando por la coordinación de los equipos de trabajo, la atención al burnout del personal sanitario, hasta la realización de auditorías emocionales que permitan observar aquellas “deficiencias” que se han de mejorar, en distintos niveles, para que tanto las personas que trabajan en el hospital como los pacientes y familiares tengan una mejor estancia.

Como última reflexión y como resumen de la clase, diría que se ha avanzado mucho en la humanización de la hospitalización infantil, y que aún queda por avanzar, siempre con el objetivo en mente de mejorar la estancia de los niños y sus padres, así como facilitar la labor del personal sanitario.

Por último dejo la foto del grupo y un video que vimos durante la clase, y que espero haga reflexionar.




viernes, 10 de abril de 2015

Manejo del estrés y ansiedad: Lo que no se conoce no se diagnostica.

Hoy vamos a ver, dentro del proceso de adaptación a la enfermedad de un paciente que padece una enfermedad rara, dos conceptos importantes, el estrés y la ansiedad, cómo puede controlarlos y afrontarlos para evitar que la enfermedad empeore y se convierta en el centro de su vida. La enfermedad es parte de su vida pero no lo único en su vida.

Antes de pasar a describir como es este proceso hemos de hablar del concepto de calidad de vida. ¿Depende este concepto de nosotros mismos o depende también de la cultura que nos rodea? No existe una definición universalmente aceptada del término calidad de vida, pero en líneas generales, lo podemos definir como la satisfacción o insatisfacción del individuo con determinados aspectos de su vida, las expectativas que tiene respecto de si mismo, de la vida y del mundo que le rodea y puede variar en el tiempo, no tenemos la misma percepción calidad de vida ahora que cuando éramos más jóvenes. 
El hecho de que el paciente pueda percibirse a sí mismo con poca calidad de vida o con una expectativa de calidad de vida muy diferente a la esperada puede ser un factor generador de ansiedad bastante importante.

Pero ¿qué sucede si además de la falta de calidad de vida percibida por el sujeto, el paciente pasa años peregrinando por diferentes consultas médicas que le den una solución a sus problema o sus problemas, o esperando un diagnóstico para los diferentes síntomas que él percibe como una sola entidad y que los médicos no saben ni siquiera darle un nombre?, ¿que pasa cuando además peregrina por diferentes lugares buscando un tratamiento que le "cure" de su dolencia o al menos retrase su avance y ese tratamiento nunca llega, no lo cubre la sanidad nacional, las industrias farmacológicas no quieren dedicarle tiempo porque no compensa económicamente?
En todas estas situaciones la ansiedad del paciente siempre está presente y si no tiene buenas estrategias de afrontamiento y no sabe reconocer los síntomas de la misma, la enfermedad generalmente avanza, se manifiesta de forma más dura y recrudece la sintomatología. 

Nuestro organismo, ante una situación desconocida y amenazante reacciona con respuestas fisiológicas, cognitivas y conductuales muy evidentes bien de negación de la enfermedad, de huida ante todo lo que le pueda recordar la misma, de aislamiento ante los familiares y amigos, con problemas de sueño y alimentación, dolores musculares, cefaleas, sudoración excesiva, síntomas todos ellos, que en nada ayudan a controlar la sintomatología de la enfermedad y mucho menos frenar o demorar su avance, todo lo contrario, a veces la acentúan.

Además de esta sintomatología tienen que enfrentarse a un cambio radical de su mundo, de su cotidianidad, se enfrentan continuamente a un lenguaje nuevo, a palabras extrañas y desconocidas, como amiloidosis, distrofia, displasía, delección de genes, esclerosis, que jamás había oído y de la que ahora son expertos. Tienen que enfrentarse a cambios radicales del entorno, las relaciones familiares, la relación de pareja cambia radicalmente, los hábitos de vida y rutina, el trabajo desaparece para concentrarse al cien por cien en toda una legión de especialistas, logopedas, fisioterapeutas, neumólogos, psicólogos, cardiólogos, etc. Su autonomía cambia, ya dependen casi para todo de alguien, a veces hasta para sonarse la nariz no pueden hacerlos ellos mismos. Esto es por tanto una nueva fuente de ansiedad.

La mayoría son enfermedades de larga duración y en muchos casos con un pronóstico dudoso e irreversible. Con poca información respecto a las mismas,  sobre las que existen pocas prestaciones o no se han revisado las mismas y en la mayoría de las veces el paciente tiene que asumir el coste de la misma, lo que merma los pocos recursos acumulados durante el tiempo que trabajó y que ahora ya no lo hace porque no puede moverse para nada y que termina en un mayor empobrecimiento.

Por último, otra fuente de ansiedad es la desinformación que nubla el camino de los afectados. El 20% de los afectados tarda una media de 10 años en tener un diagnóstico certero, mientras no llega ese momento, el paciente no tiene un tratamiento adecuado. Puede que tenga tratamientos que le calmen parcialmente y temporalmente las molestias pero no demoran el avance de la enfermedad. Son terapias inadecuadas y poco efectivas y no impiden el agravamiento de la enfermedad

En definitiva, hemos visto que el paciente con enfermedad rara, diagnosticada o sin diagnosticar, vive con tensión y dolor este proceso, con incertidumbre y a veces desesperanza porque espera un tratamiento que nunca llega o cuando llega ya la enfermedad ha avanzado demasiado para entrar en un programa experimental de un nuevo tratamiento. El estrés y la ansiedad hacen, que con mucha frecuencia estos pacientes muestren sintomatología depresiva, desánimo y sentimientos de haber perdido una parte de si mismos ya irrecuperable.

Para evitar que esto suceda, podemos poner en práctica diversa técnicas de autocuidado que permiten que la enfermedad sea compatible con una calidad de vida más próxima a lo que necesita y desea el paciente como procurar hacer diariamente ejercicio físico, no apartarse de sus redes de apoyo y sociales, evitando así el quedarse sentado y rumiando sus pensamientos, mantener una dieta sana y una buena higiene del sueño, aprender a usar técnicas de relajación y mantener siempre pensamientos y actitud positiva frente a la enfermedad.

Por último, para avanzar en el diagnóstico y tratamiento psicológico adecuado para este tipo de pacientes hemos de basarnos en el Psicología de la Evidencia, que nos permiten a posteriori tomar decisiones adecuadas respecto al tipo de tratamiento que debe de tener, la técnica psicológica más efectiva, el uso de pruebas diagnósticas fiables y estandarizadas que nos cualificaran los datos y realizar una investigación fiable y con rigor científico.

jueves, 26 de marzo de 2015

Dolor Crónico


26 de marzo

En este día se estudio el tema del dolor crónico, como en la mayoría de los casos los pacientes con enfermedades raras son menores de edad, se hizo especial énfasis en el dolor crónico en etapas infantiles. La docencia estuvo a cargo de la doctora en pediatría, Mararena Anchoriz y se impartió en el salón de Actos del Hospital Infantil del Virgen del Rocio

Definimos el dolor crónico, nos sensibilizarnos frente al dolor del niños (y el de sus familias)
Se ha hecho ademas una revisión de los diferentes instrumentos que se utilizan en la evaluación del dolor a nivel infantil, cada uno de los alumnos se encargaron de exponer los diferentes instrumentos en pequeños grupos, se revisaron entre otros:

Métodos proyectivos.
Entrevistas estructuradas.
Escalas de intervalo.
Escalas numéricas y verbales.
Escalas analógicas visuales.
Escalas de dibujos faciales.
Autorregistros.

Se tuvieron en cuenta las dificultades de medición dependiendo de la etapa de desarrollo en la que se puede encontrar al niño.

Por otra parte hablamos de la actualidad del tratamiento del dolor crónico infantil tanto a nivel psicológico, social y de los medicamentos que se usan, medicamentos que muchas veces han sido testados en adultos pero no en niños debido a la dificultad de encontrar sujetos para dichos experimentos, ya que estos, por ser menores frente a la ley no pueden decidir por si solos y serian los padres quienes tendrían que autorizarlos. Por estos para aplicar tratamiento farmacológico en menores se realiza una simple regla de tres de la cual se calcula la cantidad de medicamento en proporción al peso del niño en comparativa con las dosis recomendadas en adultos.



Por ultimo considero que fue un día importante en nuestro proceso de aprendizaje, debido entre otras cosas a la relevancia e importancias de los temas tratados, a continuación estamos en la tradicional fotografiá de grupo en el hospital, haciendo el signo de la letra L con la mano en apoyo a el:



DIA MUNDIAL DE LAS LIPODISTROFIAS


martes, 24 de marzo de 2015

Nos mudamos al Hospital :)

    Hoy hemos tenido la suerte de recibir nuestra formación en el Hospital Infantil Virgen del Rocío de la mano del profesor José Francisco Lozano Oyola, perteneciente al departamento de personalidad, evaluación y tratamiento psicológico y al grupo de investigación de pediatría integral y psicología pediátrica. Acudiendo a entidades públicas conseguimos hacernos más visibles, por lo que siempre son bienvenidos estos cambios.
   La materia impartida ha tratado sobre la adherencia al tratamiento, ahondando en lo relativo a las enfermedades poco frecuentes. “La adherencia es el grado en el que el comportamiento de una persona -tomar el medicamento, seguir un régimen alimentario y ejecutar cambios del modo de vida- se corresponde con las recomendaciones acordadas de un prestador de asistencia sanitaria.” Organización Mundial de la Salud, 2003.
   Hemos podido conocer algunas de las causas relacionadas con la no adherencia, como la ausencia de síntomas, la mala relación paciente-médico y el bajo estatus socio-económico, entre otras, y sus múltiples consecuencias negativas: el empeoramiento de la calidad de vida de la persona, mayor probabilidad de recaídas, el impedimento del control de la enfermedad..., una de las más significativas es el elevado número de europeos fallecidos anualmente, 200.000 personas, y el gasto socio-sanitario de los países, 125.000 €.
   El profesor, de acuerdo a su especialización, se ha centrado más en la adherencia al tratamiento en niños y adolescentes, transmitiéndonos información a cerca de cuan importante es el momento de desarrollo por el que está pasando el paciente infantil, ya que esto contribuirá a una mayor o menor adherencia debido a las características de dicho desarrollo.
    Hemos realizado varios ejercicios para llegar a comprender la importancia de una buena adherencia al tratamiento y apuntar algunos indicadores favorables a ella, que van desde un fácil acceso al sistema sanitario, una buena red de apoyo social y familiar, la educación del paciente sobre la enfermedad hasta un tratamiento no tan complejo, entre otros. Y, gracias a esta formación, conocemos estrategias y técnicas para una adecuada intervención dirigida a mejorar la adherencia.
   Por lo que nos quedamos con la idea de que mejorar la adherencia puede tener un mayor impacto en la salud de la población que cualquier otra mejora específica de los tratamientos médicos. Y que nosotros, psicólogos, debemos contribuir a ello.
    Antes de acabar esta entrada, mencionar que el 15 de noviembre es el día de la adherencia y destacar la visita de María de los Ángeles y sus dos hijos, ambos diagnosticados de distrofia muscular de Duchenne, para entregarles los caramelos La Violeta (cortesía del encantador Juan Cruz González), las rosquitas de la Zarza (traídos directamente por nuestra compañera María del Carmen Jiménez Salguero) y pasar un rato estupendo con ellos, admirando su fuerza y valentía ante la vida.

A modo personal me quedo con la siguiente frase como guinda del pastel:

“Si la no adherencia al tratamiento fuera una enfermedad, estaríamos ante una epidemia”

viernes, 13 de marzo de 2015

Fases de adaptación a la enfermedad

El viernes 13 de Marzo fue para nosotros todo lo contrario a un día de mala suerte. Fue un día especial. Tratamos el proceso de adaptación a la enfermedad y las diferentes fases. Gracias al profesor Juan Cruz (Psicólogo clínico, consultor, comunicador y fundador de DIOT), se nos brindó la oportunidad de ver la vida, nuestra profesión y nuestra función en el ámbito de las enfermedades poco frecuentes de una forma un tanto distinta a lo normal. Fue un soplo de positividad, de risas, de sentir emociones tanto positivas como negativas y de aprender que podemos tener gran control y manejo de ellas, lo cual es esencial para nuestro trabajo con pacientes con una ER y sus familiares.

Esa visión tan particular (y difícil al mismo tiempo) consiste en ver el blanco (lo positivo) y aceptar el negro (lo negativo), ya que son dos partes de una misma unidad. Para ello debemos modificar el paradigma a seguir, haremos menos caso a la mente (que es pendeja) y miraremos más hacia nosotros mismos y a las personas.
Este tipo de enfermedades genera cambios a muchos niveles y en muchos aspectos, lo cual, obliga al organismo a adaptarse a la nueva situación para poder afrontarla desde lo emocional.  Al estar las emociones tan unidas a los pensamientos y conductas, nosotros, los psicólogos, podemos ayudar a modificarlas. Para ello, debemos tener en cuenta que las emociones son procesos bioquímicos y bioeléctricos y que un estado emocional positivo aporta salud al sistema endocrino e inmunológico.

Nuestra función consiste en dar consciencia de las emociones para así poder dominarlas e intervenir en ellas poniendo algo de dulce y guiando a encontrarse y conocerse a sí mismos. Buscaremos una aceptación, pero siempre ACTIVA. Impulsaremos que la persona tenga ganas de vivir y contacte con sus emociones desde la realidad. Fomentaremos la creación de expectativas positivas sobre el futuro.

Para ello, debemos crear un clima de confianza, mirar a la persona que tenemos  delante (no sólo verla), conocer su vida y su entorno, sus motivaciones y sus pensamientos (NUNCA supongamos NADA); pero, sobretodo, debemos OBSERVAR. Todo esto dando siempre un toque de humor y positividad, ya que, éstas, distancian las emociones, aumentan la secreción de endorfinas, lo que a su vez aumenta la oxigenación de la sangre, abre las arterias, acelera el corazón y disminuye la presión sanguínea; eso es positivo para los elementos respiratorios y cardiovasculares, además de aumentar la respuesta del sistema inmunológico, es decir, es beneficioso para la salud.

Nuestro objetivo a tratar no es la enfermedad sino la forma en que la persona afectada y su familia la interpretan. Éstas, tienden a automatizar más, por eso, debemos enseñarles a mirar con realismo que existen más caminos y más formas de vivir la enfermedad. La enfermedad debemos mostrarla como un reto, como una posibilidad de generar cambios y ser capaces de transformarse, reinventarse y convertir esa situación en oportunidades con ilusión, optimismo emocionalmente inteligente, creatividad y motivación; que el problema lo tomemos como un elemento impulsor creativo hacia nuestro crecimiento personal y madurativo. Para ello es esencial disfrutar el camino y vivir el presente porque esto nos aporta más resiliencia, que es volver hacia donde estábamos, pero más fortalecidos. Como dijo una paciente de Juan, debemos aprender a mirar cortito
Una de las recomendaciones de Juan fue que al acabar al día dediquemos cinco minutos a pensar en los pequeños logros de ese día (Ej: me ha salido rica la comida, me he puesto lo primero que he pillado en el armario y aun así me he visto guap@, he sacado un hueco para leer, etc.). Lo cual, traducido en el entorno de personas con ER se le añadirían o se cambiarían por otras (Ej: hoy no ha tenido ninguna crisis, he sabido hacer bien los ejercicios del fisioterapeuta, hemos estado riéndonos, he sacado un hueco para dedicarme a mi pareja, etc.) Debemos permitirnos sentir y dejarnos llevar por los pequeños impulsos o detalles que nos den alegría y vitalidad, puesto que las emociones son procesos adaptativos.

Para visualizar y entender mejor toda esta información, aprendimos varias técnicas y metáforas; entre ellas: La técnica del búho (mejorada por nuestra compañera Salud y llamada ahora “Técnica de la lechuza” jajaj), técnica del clínex, técnica del vaso de agua con papelitos y la metáfora del niño pequeño y los trozos de carne.

Me gustaría recuperar algunas frases bonitas y motivantes que han aparecido en esta sesión:
-         - Si sigues pensando igual, siempre va a pasar lo mismo.
-        -  Esta tormenta que ha caído, ha regado el campo, lo ha llenado de vida.
-         - Frente al incendio, crear agua.

Juan nos recomendó oír música de sincronización de hemisferios cerebrales puesto que favorece la formación de nuevas conexiones neuronales y disminuye bloqueos mentales. Nos sentiremos más fortalecidos emocionalmente y despertaremos poco a poco nuevas capacidades de aprendizajes puesto que estimulamos zonas que podemos tener inactivas. (https://www.youtube.com/watch?v=nmB15YWj3-I)

Resaltar también lo entretenido de la tarde, que era cada vez que el sensor de la clase no detectaba movimiento y se apagaba la luz. Si a Juan le hizo gracia nuestra reacción, más nos hizo a nosotros la suya. ¡¡Cómo se reía!! Jajaja

Al final de la sesión, nos dió una cajita de caramelos para que se la ofreciésemos a algún conocido que tuviese alguna enfermedad poco frecuente con el objetivo de alegrarle el día y de demostrarle que estamos aquí, que hay 17 personas formándose para poder ayudarlos.


Por último, y en nombre de todos mis compañeros, doy las gracias a este gran profesional por la intensidad y positividad de la sesión y por esos riquísimos caramelitos madrileños que nos regaló para endulzarnos la tarde. Ojalá lleguemos a ser tan buenos profesionales como él (sin quitar mérito al resto de profesores que han pasado por nuestra pequeña pero acogedora aula).

jueves, 12 de marzo de 2015

El cuidado del cuidador

¡Hola a todos! Soy Estela, y en esta entrada voy a describir lo referente a la clase del pasado jueves 12 de marzo, cuyo contenido versaba sobre el cuidado que requieren los cuidadores de las personas con enfermedades. Esta sesión estuvo a cargo de María del Mar Aires González, profesora del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla. Desde aquí agradecemos haber contado con  la colaboración de una profesional como ella, quien nos transmitió sus conocimientos con claridad y cercanía, ejemplificando cada situación con casos reales.

Cuando trabajamos con una persona con una enfermedad, no sólo intervenimos con ella, sino que nuestro trabajo se extiende hacia el sistema familiar, entre otros. Por tanto, es de vital importancia tener en cuenta al cuidador (formal o principal), ya que pasan la mayor parte de su tiempo junto a la persona enferma.

Aunque la dedicación al enfermo sea diaria, los cuidadores principales no reciben remuneración económica alguna ni se reconocen sus derechos. Además, asumen las principales tareas del hogar, y su motivación está basada en las emociones de la otra persona, por lo que renuncian a muchas cosas. Desde fuera, es percibido como el que asume la responsabilidad de cuidador principal. Esta situación, de manera prolongada, causa en los cuidadores una serie de problemas, como pueden ser cansancio crónico y problemas de salud, aislamiento social (apareciendo incluso conflictos con otros familiares), problemas económicos (en muchos casos dejan sus puestos de trabajo para dedicarse a la atención de la persona enferma), y se produce una restricción de las actividades de ocio. Así pues, la intervención psicológica ha de ir dirigida también a los cuidadores, a quienes algunos autores denominan “pacientes ocultos”.

Resumiendo, el cuidador se enfrenta a un doble reto: por un lado, garantizar el bienestar de la persona enferma, y por otro, mantener el funcionamiento familiar. Cuando las demandas del enfermo son desbordantes y los recursos del cuidador insuficientes, éste no puede atender correctamente esas demandas, y surge así la sobrecarga, que puede abarcar diferentes áreas (física, psicoemocional, sociolaboral, económica, etc.). Esto puede provocar en el cuidador frustración, depresión, culpa e incluso resentimiento, además de fatiga y problemas de salud. La mayoría de los cuidadores son personas cercanas a la persona enferma por lo que la implicación emocional del cuidador con ésta explica la sobrecarga mencionada antes, ya que se confunde la estrecha relación con los cuidados que proporciona, deviniendo en una situación en la que se sienten mal por salir y divertirse, dedicarse tiempo a sí mismos, sonreír, etc., ya que son conscientes de la situación y el dolor por el que pasa la otra persona, siendo el sentimiento de culpabilidad muy intenso.

Dos situaciones a destacar debido a su complejidad serían la del cuidador que cuida a un familiar que padece la misma enfermedad que él (ya que va viviendo el avance de la misma, y sabe que esa situación será la misma por la que tendrá que pasar llegado el momento); y la situación de codependencia (la fusión entre el cuidador y la persona enferma es tal que el primero vive a través del otro).

Hasta ahora hemos visto que la situación del enfermo influye en el estado psicológico del cuidador, y a su vez éste en la calidad del apoyo proporcionado. Esto plantea la ya mencionada necesidad de una intervención psicológica con el cuidador. Para ello, María del Mar nos dio una serie de pautas: enseñarles a organizarse, a aceptar sus necesidades y delegar responsabilidades en otros; enseñarles estrategias de afrontamiento, así como la importancia de trabajar la red de apoyo social.

Para finalizar la sesión, trabajamos en equipo las diferentes distorsiones cognitivas que podría tener un cuidador, para pasar luego a debatirlas mediante argumentos racionales que desmontasen esas distorsiones. Esta actividad, en mi opinión, favoreció que retuviésemos mejor la información recibida, además de darnos una mayor soltura a la hora de abordar estas situaciones. Una vez trabajado esto, algunos compañeros pasaron a representar la situación en un ejercicio de role-play.




Para finalizar esta entrada, os dejo con una actividad que María del Mar mencionó varias veces durante la clase: cada noche, pensad tres cosas positivas y agradables que os hayan sucedido durante el día. Me gusta esta actividad porque nos permite darnos cuenta de que cada día pueden sucedernos cosas que, por pequeñas que sean, podemos llegar a apreciar y hacernos sentir mejor.

Haciéndolas Visibles. FEDER y el Máster en Intervención Psicológica Integral en Enfermedades poco frecuentes cuentan con el apoyo de la Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla.

El miércoles día 11 de Marzo, la facultad de psicología de la Universidad de Sevilla, se suma a la causa de las enfermedades raras, prestando su colaboración en sus proyectos de visibilidad y lucha por los derechos  de las personas con enfermedades poco frecuentes. Así, la Federación Española de Enfermedades Raras, junto con los alumnos del Máster en Intervención Psicológica Integral en enfermedades poco frecuentes, estuvieron en la facultad de psicología durante la mañana de ese día, llevando acabo actividades como recogida de firmas por los derechos de las personas con enfermedades raras, repartiendo información y fomentando la visibilidad a través de la campaña de FEDER de 2015 "Hazlas visibles. Un gesto lo cambia todo", a la que muchos compañeros quisieron sumarse, pintándose una linea verde en favor de las enfermedades poco frecuentes, para compartirlas posteriormente en twitter utilizando el  hashtag #hazlasvisibles, como se viene haciendo desde el día mundial de las Enfermedades Raras.
Queremos agradecer a la facultad y  sus alumnos , la colaboración y participación activa con la causa , e invitar y promulgar estas acciones para fomentar la conciencia social.
¡Enhorabuena a todos!.